Te quiero, y esto duele

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La colaboración de hoy corre a cargo del amigo Ginés S. Cutillas: gran relatista de exquisito gusto musical. A Ginés lo conocí en esta ocasión no por una casualidad, si no por esos caminos que de vez en cuando el destino pone ante ti. Estupenda decisión en este caso, ya que me siento afortunada de haberle conocido más o menos de cerca, de ver cómo poco a poco su creatividad tomaba forma y brillaba.

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Ginés es un escritor que gusta y mucho, quizá gracias a su síntesis y la ironía de sus microrrelatos. Hace poco, además, ha publicado su primera novela, “La sociedad del duelo”.

Al final de la entrada tenéis una pequeña bio. Vamos allá:

by Ginés S. Cutillas

TE QUIERO, Y ESTO DUELE

ginescutillas0Todavía no sé si fue la música la que me llevó a la literatura o si por el contrario, fue la literatura la que me hizo abrazar incondicionalmente la música. Con dieciséis años comencé a traducir a los grupos británicos y americanos que me gustaban, y me di cuenta de que aquellas palabras que no entendía estaban contando historias. Algunas ridículas, otras, sin embargo, épicas.

Me afané pues en buscar las letras de las canciones de por aquel entonces, misión harto complicada en un tiempo sin Internet y sin Google: mi libro de texto de latín fue el precio a pagar para conseguir las letras que venían en el vinilo del Joshua Tree, por ejemplo. Mis recuerdos me llevan a Mothers of the disappeared de U2, dedicada a las madres de la  Plaza de Mayo de Chile, al Brothers in arms de los Straits, o ya para paladares exquisitos, The killing Moon de los Echo & the Bunnymen –sí, los hombres conejito– o al himno The whole of the moon de los Chicos del Agua –cuyo saxo ha sobrevivido con dignidad a todos aquellos que se intentaron meter con calzador en las canciones de los ochenta– , por no hablar, claro está, de Queen o Pink Floyd.  Lo que había.

Al aislar las letras de la música adquirían por sí solas una nueva dimensión. Eran auténticos poemas que no necesitaban adornos para funcionar. Es más, muchas de estas canciones tenían motivos reivindicativos, algo vital para un chaval que despertaba a la rabia y al inconformismo. No lo voy a negar. Me sentía superior a mis compañeros de instituto: yo conocía el mensaje oculto de aquellas melodías.

Mis primeros intentos en la literatura consistieron en imitar aquellos versos, pero también los relatos de Poe. Al final, ¿cómo no?, triunfó el Maestro y mi parte lírica quedó relegada al más profundo de los infiernos –menos mal–. Jamás he vuelto a intentar escribir poesía o nada que se le pareciera.

Pero aún hoy, cuando nadie me ve, con los gustos musicales más desarrollados y ya sin prejuicios con el idioma, escucho desde el rincón oscuro de la envidia canciones como Ocho y medio de Nacho Vegas o Lucha de gigantes de mi querido Antonio Vega. Maestros de la palabra que no necesitan de unas hojas atrapadas entre dos cueros para transmitir su mensaje, tan solo un micrófono y quizá, alguien de público.

*-*-*-*-*-*

Ginés S. Cutillas (Valencia, 1973)

Web: www.ginescutillas.com

Blog: http://uneternoygracilbucle.es/gines/Gblog/

Ingeniero informático por la Universidad Politécnica de Valencia y licenciado en Documentación por la Universidad de Granada.

Autor de La biblioteca de la vida (Fundación Drac, 2007), Un koala en el armario (Cuadernos del Vigía, 2010) y La sociedad del duelo (Editorial Base, 2013). Su obra ha aparecido también en varías antologías de relatos y microrrelatos, como Ficción sur (Traspiés, 2008), A contrarreloj II (Hipálage, 2008), Por favor, sea breve 2 (Páginas de espuma, 2009), Sólo cuento II (UNAM, 2010), Velas al viento (Cuadernos del vigía, 2010), Mar de pirañas (Menoscuarto, 2012) o Antología del microrrelato español (1906-2011) (Cátedra, 2012).

Entre los galardones que ha recibido se encuentran el Premio Internacional de Minicuento El Dinosaurio 2007 (Feria del libro de La Habana), el de la Feria del libro de Granada 2006, el de relatos de la Fundación Drac 2007 y el microrrelatos Literatura Comprimida 2006. Finalista del VII Premio Setenil al mejor libro de cuentos publicado en España en 2010.

Colabora en diversas revistas literarias, como Prometheus, Spejismos, En sentido figurado, Papeles de humo, Kafka, Calidoscopio, EntreRíos, Casquivana, Excodra, Paralelo Sur o The Moth.

Miembro del equipo de redacción de Quimera. Revista de Literatura.

Miembro del Institutum Pataphysicum Granatensis (organismo dependiente e independiente del Colegio de Patafísica) y creador de La Increíble Máquina Aforística según sus preceptos.

Actualmente vive en Barcelona.

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